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Mitología nórdica

Las nornas: las tejedoras del destino en la mitología nórdica

Las nornas: las tejedoras del destino en la mitología nórdica

Las nornas son las divinidades femeninas que fijan el destino de dioses y hombres en la mitología nórdica. Las tres principales se llaman Urd, Verdandi y Skuld, viven junto al pozo de Urd, bajo una de las raíces de Yggdrasil, y cada día riegan el árbol del mundo para que no se pudra. Sus decisiones obligan incluso a los dioses: nadie, ni siquiera Odín, puede cambiar lo que ellas han dispuesto.

¿Quiénes son las nornas de la mitología nórdica?

La palabra nórdica antigua es norn (plural nornir), y su etimología sigue siendo incierta. Lo que sí sabemos es qué hacen: son las que establecen el ørlög, la ley o suerte primordial que corresponde a cada ser. En los textos no son diosas a las que se rinda culto con templos, sino poderes que actúan desde el origen del mundo y que ni Ases ni Vanes controlan.

Las fuentes que hablan de ellas son sobre todo dos. La primera es la Edda poética, un conjunto de poemas conservado en un manuscrito islandés del siglo XIII, en particular la Völuspá. La segunda es la Edda en prosa de Snorri Sturluson, escrita hacia 1220, que ordena y explica esa tradición. A ellas se suman menciones sueltas en poemas heroicos y sagas, que muestran que la creencia en las nornas estaba muy extendida.

Hay que distinguir dos niveles. Por un lado, las tres grandes nornas del pozo de Urd, que gobiernan el destino del cosmos. Por otro, un grupo mucho más amplio de nornas menores que acuden al nacimiento de cada persona. Snorri recoge los dos.

Urd, Verdandi y Skuld: qué significan sus nombres

Los nombres de las tres nornas principales tienen un significado bastante transparente en nórdico antiguo, y de ahí procede la idea popular de que representan el pasado, el presente y el futuro:

  • Urd (Urðr): relacionada con el verbo verða, «llegar a ser». Suele interpretarse como «lo que ha llegado a ser», es decir, lo ya sucedido.
  • Verdandi (Verðandi): participio de presente del mismo verbo, «lo que está llegando a ser», lo que ocurre ahora.
  • Skuld: emparentada con skulu, «deber», y con la palabra «deuda». Sería «lo que ha de ser», lo que se debe.

Esta lectura en tres tiempos está muy difundida, pero conviene matizarla: ni la Völuspá ni Snorri dicen expresamente que una norna sea el pasado, otra el presente y otra el futuro. Es una interpretación de los nombres, razonable, que los estudiosos modernos han popularizado. El nombre de Urd, además, tiene un pariente directo en inglés antiguo: wyrd, el destino, del que procede el inglés moderno weird.

Las nornas en la Völuspá

El texto más antiguo que las nombra es la Völuspá, el poema en el que una vidente narra a Odín la historia del mundo. Tras describir el fresno Yggdrasil, siempre verde junto al pozo de Urd, dice que de allí salen tres doncellas «que mucho saben», y las presenta así:

«Urð hétu eina, aðra Verðandi, —skáru á skíði— Skuld ina þriðju; þær lög lögðu, þær líf kuru alda börnum, ørlög seggja.» A una la llamaron Urd, a otra Verdandi —tallaban en tablillas—, a Skuld la tercera; ellas fijaron las leyes, ellas eligieron la vida para los hijos de los hombres, el destino de los mortales. (Völuspá, estrofa 20 en la numeración habitual; traducción propia)

El detalle es importante: en este poema las nornas no tejen, sino que «tallan en tablillas» de madera, probablemente marcas o runas. La imagen de las nornas como tejedoras o hilanderas procede de otros textos, y también de la comparación con las moiras griegas.

De dónde viene la imagen de las tejedoras

El pasaje más claro está en el Primer poema de Helgi, el matador de Hunding (Helgakviða Hundingsbana I), también de la Edda poética. Cuando nace el héroe Helgi, las nornas llegan de noche a la casa, le otorgan su destino de gran príncipe y retuercen con fuerza los hilos de su suerte, hilos de oro que extienden de oriente a occidente y sujetan bajo la sala de la luna. Es una escena de hilado más que de telar, pero de ella procede la imagen que ha hecho fortuna: el destino como un hilo que alguien prepara antes de que empiece la vida.

El pozo de Urd y el cuidado de Yggdrasil

Snorri describe el hogar de las nornas en el Gylfaginning (capítulos 15 y 16). De las tres raíces de Yggdrasil, el árbol del mundo, una se extiende hacia el cielo, y bajo ella está el pozo de Urd (Urðarbrunnr), un lugar muy sagrado. Allí celebran los dioses su tribunal cada día, y para llegar cabalgan por el Bifröst, el puente arcoíris.

Junto al pozo hay una hermosa sala de la que salen las tres doncellas. Según Snorri, cada día toman agua del pozo y el barro blanco que lo rodea y lo vierten sobre el fresno para que sus ramas no se sequen ni se pudran. El agua es tan sagrada que todo lo que entra en ella se vuelve blanco como la fina membrana que recubre el interior de la cáscara de un huevo. En el pozo se alimentan dos cisnes, de los que descienden todos los cisnes del mundo.

La tarea tiene sentido dentro de la cosmología nórdica. El árbol sufre constantemente: lo muerden ciervos, y en sus raíces lo roe el dragón Nidhogg. Las nornas son la fuerza que lo mantiene vivo. Las mismas que deciden el destino sostienen, literalmente, la estructura que une los nueve mundos.

No es el único pozo bajo el árbol. Bajo otra raíz está el de Mímir, donde Odín dejó su ojo a cambio de sabiduría, una historia que se cuenta en detalle en por qué Odín tiene un solo ojo. El contraste es significativo: el pozo de Mímir guarda el conocimiento; el de Urd, el destino.

Nornas buenas y malas: las que acuden a cada nacimiento

Snorri añade que, además de las tres grandes, hay otras nornas que visitan a cada niño que nace para darle forma a su vida. Unas son de linaje divino, otras de la estirpe de los elfos y otras de la de los enanos. Y no todas son benévolas: las nornas buenas, de buen linaje, dan vidas buenas; los que sufren desgracias las deben a nornas malvadas. Así explica Snorri la desigualdad de los destinos humanos.

La misma idea aparece en el Fáfnismál, el poema en el que Sigurd, el héroe que venció al dragón Fáfnir, conversa con el dragón moribundo. Sigurd le pregunta quiénes son las nornas que asisten a las madres en el parto, y Fáfnir responde que son de orígenes diversos: unas de la familia de los Ases, otras de los elfos y otras hijas del enano Dvalin.

Skuld y las valquirias

Una de las tres grandes nornas tiene una segunda función. En la Völuspá, Skuld aparece también en la lista de valquirias, y Snorri lo confirma: Skuld, la norna más joven, cabalga con Gunn y Róta para elegir a los que caen en batalla. El vínculo es lógico. Si las nornas fijan cuándo muere cada persona, las valquirias ejecutan esa decisión en el campo de batalla.

¿Podían los dioses escapar del destino de las nornas?

La respuesta de los mitos es no. El destino nórdico no se negocia: se conoce, a veces, pero no se evita. Odín consulta a videntes y a la cabeza de Mímir para saber qué va a ocurrir, y lo que averigua es que morirá en el Ragnarök, devorado por el lobo Fenrir. Toda su actividad posterior, como reunir guerreros en el Valhalla, sirve para afrontar ese final, no para impedirlo.

El caso de Baldr lo muestra con claridad. Frigg consigue que todos los seres juren no dañar a su hijo, pero el muérdago, que nadie tuvo en cuenta, acaba con él. El intento de burlar el destino solo lo cumple por otro camino.

Los héroes asumían esta idea con una mezcla de fatalismo y orgullo. En el Hamðismál, el último poema heroico de la Edda, los hermanos Hamdir y Sörli, a punto de morir, lo resumen en un verso célebre: kveld lifir maðr ekki eptir kvið norna, «nadie vive una noche más tras el veredicto de las nornas». Si el momento de la muerte ya está fijado, lo único que depende de uno es cómo afrontarlo y qué fama deja.

Nornas, moiras y parcas: equivalentes en otras mitologías

La figura de un grupo de mujeres que fijan el destino, a menudo tres y a menudo relacionadas con el hilo, aparece en varias tradiciones europeas:

  • Las moiras griegas: Cloto, Láquesis y Átropos. Hesíodo, en la Teogonía, les da dos genealogías distintas: primero las hace hijas de la Noche y después hijas de Zeus y Temis. Cloto hila, Láquesis asigna y Átropos corta.
  • Las parcas romanas: Nona, Décima y Morta, identificadas con las moiras.
  • El wyrd anglosajón: el destino en la poesía en inglés antiguo, de la misma raíz que Urd. De ahí vienen las weird sisters, las brujas que profetizan a Macbeth en la obra de Shakespeare.

El parecido no implica que un mito copie al otro. Puede deberse a una herencia común, a contactos culturales o simplemente a que el hilo, que se hila, se mide y se corta, es una metáfora muy natural de la vida humana. Lo que diferencia a las nornas es su vínculo con el árbol del mundo: no solo deciden el destino, sino que mantienen vivo el cosmos.

Las nornas tienen un papel destacado en la ópera de Richard Wagner. El prólogo de El ocaso de los dioses, última parte de El anillo del nibelungo, empieza con las tres nornas trenzando la cuerda del destino mientras recuerdan la historia del mundo; al final la cuerda se rompe, anunciando la caída de los dioses. Esta escena ha fijado en el imaginario moderno la imagen de las nornas hilanderas.

En el manga y anime japonés Oh My Goddess!, de Kōsuke Fujishima, las tres protagonistas divinas se llaman Belldandy, Urd y Skuld, adaptando los nombres de las nornas. Y en el videojuego God of War Ragnarök (2022) las nornas aparecen como personajes que recuerdan a los protagonistas que el destino ya está escrito.

El destino que tallan las nornas junto a su pozo tiene su contrapunto en el otro gran manantial bajo el árbol, el de la sabiduría. Para ver cómo el dios supremo intentó conocer ese destino pagando con su propio cuerpo, sigue con la historia de Mímir, el guardián del pozo de la sabiduría, y de su trato con Odín.

Fuentes

  • Edda poética, Völuspá, estrofas 19-20 y 30
  • Edda poética, Fáfnismál, estrofas 12-13
  • Edda poética, Helgakviða Hundingsbana I, estrofas 2-4
  • Edda poética, Hamðismál, estrofa 30
  • Snorri Sturluson, Edda en prosa, Gylfaginning 15, 16 y 36
  • Hesíodo, Teogonía, vv. 217-218 y 904-906
  • Richard Wagner, El ocaso de los dioses (Götterdämmerung), prólogo
  • Wikipedia (en), Urðarbrunnr y Urðr

Preguntas frecuentes

¿Cuántas nornas hay en la mitología nórdica?

Las principales son tres: Urd, Verdandi y Skuld. Pero Snorri y el Fáfnismál hablan de muchas otras nornas menores, de origen divino, élfico o enano, que acuden a cada nacimiento.

¿Qué significa Urd, Verdandi y Skuld?

Sus nombres suelen traducirse como lo que ha llegado a ser, lo que está llegando a ser y lo que ha de ser. De ahí la lectura popular de pasado, presente y futuro, que las fuentes no formulan de forma explícita.

¿Las nornas son lo mismo que las moiras?

No, pero cumplen una función parecida. Las moiras griegas son Cloto, Láquesis y Átropos; las nornas nórdicas tienen nombres, mitos y funciones propias, como el cuidado de Yggdrasil.

¿Las nornas son diosas?

Son seres divinos, pero no pertenecen a los Ases ni a los Vanes y no hay pruebas de que tuvieran un culto organizado. Actúan como poderes del destino por encima de los propios dioses.

¿Qué relación tienen las nornas con las valquirias?

Skuld, la más joven de las tres grandes nornas, figura también entre las valquirias según la Völuspá y Snorri. Las nornas fijan la muerte y las valquirias eligen a los caídos en batalla.

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