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Dioses egipcios

Ptah, el dios egipcio creador de Menfis y patrón de los artesanos

Ptah, el dios egipcio creador de Menfis y patrón de los artesanos

Ptah es el dios egipcio creador de Menfis y patrón de los artesanos, escultores y arquitectos. Según la llamada Teología menfita, conservada en la Piedra de Shabaka, creó el mundo pensándolo con el corazón y nombrándolo con la lengua. Se le representa como un hombre momiforme, de piel verde y casquete azul, que sostiene un cetro que reúne los símbolos de la vida, la estabilidad y el poder.

¿Quién es Ptah, el dios egipcio de Menfis?

Ptah era el gran dios de Menfis, la ciudad que fue capital de Egipto durante buena parte de su historia, en el punto donde el valle del Nilo se abre hacia el delta. Allí tenía su templo principal, cuyo nombre egipcio era Hut-ka-Ptah, «la casa del ka de Ptah». A través del griego Aigyptos y del latín, esa expresión acabó dando nombre al país entero: la palabra «Egipto» nace, en último término, del templo de este dios.

Frente a dioses de mitos llenos de acción, como Set, el dios del caos y la tempestad, Ptah es un dios de la inteligencia y del oficio. Es el que diseña, modela y da forma. Por eso sus devotos más cercanos fueron quienes trabajaban con las manos: canteros, orfebres, escultores y constructores.

La Teología menfita: el dios que creó con la palabra

El texto más famoso sobre Ptah es la Teología menfita, grabada en la Piedra de Shabaka, una losa de piedra negra que hoy se conserva en el Museo Británico (EA 498). La mandó inscribir el faraón Shabaka, de la dinastía XXV, hacia el 710 a. C. El propio texto explica por qué: el rey encontró un escrito de los antepasados que estaba «comido por los gusanos», de modo que no se podía entender de principio a fin, y ordenó copiarlo en piedra en el templo de su padre Ptah.

La fecha del original es un debate abierto. El texto imita un lenguaje muy antiguo y durante mucho tiempo se pensó que era del Reino Antiguo; hoy muchos investigadores creen que se compuso bastante más tarde, quizá en el Reino Nuevo o incluso en la propia época de Shabaka. La piedra, además, está dañada: en algún momento se reutilizó como piedra de molino y el centro de la inscripción quedó borrado.

El corazón y la lengua

La idea central es que Ptah crea a través del pensamiento y la palabra. Para los egipcios, el corazón era el órgano del pensamiento y la lengua, el de la orden. Ptah concibe las cosas en su corazón y las hace existir al pronunciarlas. En la traducción de Miriam Lichtheim, el texto lo resume así:

«Así quedó satisfecho Ptah, después de haber hecho todas las cosas y todas las palabras divinas». (Teología menfita, Piedra de Shabaka)

El texto va aún más allá: los dioses de la Enéada, la familia divina de Heliópolis encabezada por Atum, son «los dientes y los labios» de esa boca que pronunció el nombre de cada cosa. Es decir, la creación de Atum que contaban en Heliópolis no se niega, sino que se coloca por debajo de Ptah.

Ptah frente a Atum y Ra

Esto tiene una lectura política y teológica. Cada gran centro religioso de Egipto tenía su versión de la creación: en Heliópolis el protagonista era Atum, identificado con Ra, el dios del sol y creador del universo; en Hermópolis, la Ogdóada de ocho dioses primordiales. La Teología menfita integra a los demás en Ptah. La lista de sus formas lo deja claro:

  • Ptah-Nun, el padre que hizo a Atum.
  • Ptah-Naunet, la madre que dio a luz a Atum.
  • Ptah el Grande, que es corazón y lengua de la Enéada.

Menfis afirmaba así que su dios estaba en el origen de todo, incluso de los creadores de las otras ciudades.

Horus, Set y la unión de las Dos Tierras

La Piedra de Shabaka no solo habla de la creación. También recoge una versión del conflicto entre Horus y Set: Geb, el dios de la tierra, hace a Set rey del Alto Egipto y a Horus rey del Bajo Egipto, y después entrega el país entero a Horus. El texto sitúa además en la región de Menfis el lugar donde Osiris llegó a la tierra tras ahogarse. Con ello la ciudad reclamaba un papel central en los grandes mitos de la realeza, los mismos que se cuentan en la historia de Horus y su venganza.

Cómo se representa a Ptah

La imagen de Ptah cambió muy poco en tres mil años, algo poco habitual entre los dioses egipcios. Sus rasgos son:

  • Cuerpo momiforme, envuelto como una momia, con las manos saliendo del sudario.
  • Piel verde, color asociado a la vegetación y a la regeneración.
  • Casquete azul ceñido a la cabeza y barba divina recta.
  • Un cetro compuesto que combina el cetro uas (poder), el anj (vida) y el pilar djed (estabilidad).

Esa forma envuelta y estática contrasta con su papel de dios activo y creador, y ha dado lugar a muchas interpretaciones. Lo seguro es que los egipcios lo reconocían al instante.

Ptah, dios de los artesanos y los arquitectos

Si la Teología menfita presenta a Ptah como creador intelectual del mundo, la vida religiosa de Menfis lo muestra como patrón de los oficios. El sumo sacerdote de Ptah llevaba un título muy expresivo: «el más grande de los directores de artesanos». Estaba al frente de una jerarquía de trabajadores que abarcaba desde la extracción de piedra para los grandes monumentos funerarios del Reino Antiguo hasta la talla de estatuas y estelas.

En época tardía se consideró hijo de Ptah a Imhotep, el arquitecto del faraón Djoser al que se atribuye la pirámide escalonada de Saqqara, que acabó divinizado. La elección tiene sentido: el dios que diseña el mundo adopta como hijo al gran constructor de la historia egipcia.

El dios que escucha las oraciones

Ptah no era solo un dios de sacerdotes y de reyes. En Deir el-Medina, el poblado de los artesanos que excavaban y decoraban las tumbas del Valle de los Reyes, había un pequeño oratorio dedicado a «Ptah que escucha las oraciones». Tiene lógica que esos obreros especializados sintieran cerca a su dios patrón, y que lo vieran como alguien a quien se podía acudir directamente.

La tríada de Menfis: Ptah, Sekhmet y Nefertum

En Menfis, Ptah formaba una familia divina, una tríada, junto a su esposa y su hijo:

  • Sekhmet, la diosa leona, hija de Ra y encarnación de su furia, capaz de traer epidemias y también de curarlas.
  • Nefertum, el hijo, dios asociado a la flor de loto.

La pareja parece a primera vista extraña: un dios sereno y creador casado con la diosa más violenta del panteón. Pero en el pensamiento egipcio los opuestos se complementan. La calma del artífice equilibra la fuerza destructora de la leona.

Ptah y otros dioses: fusiones, Apis y Hefesto

Como casi todos los grandes dioses de Egipto, Ptah se fundió con otras divinidades para expresar nuevas ideas:

  • Ptah-Tatenen: la unión con Tatenen, dios de la tierra que surge de las aguas primordiales, subrayaba su papel de creador.
  • Ptah-Sokar-Osiris: combinaba al creador de Menfis, a Sokar, patrón de la necrópolis menfita, y a Osiris, señor de la muerte y el renacimiento. Esta figura fue muy popular en el ajuar funerario a partir del primer milenio a. C.

El toro Apis, el animal sagrado de Menfis, se consideraba una manifestación terrenal de Ptah. Si quieres saber más sobre los animales venerados en Egipto, tienes nuestro artículo sobre los animales sagrados y sus dioses.

El equivalente griego y romano de Ptah

Cuando los griegos llegaron a Egipto identificaron a Ptah con su propio dios artesano, Hefesto, el dios del fuego y la forja. Heródoto, que visitó Menfis en el siglo V a. C., llama «templo de Hefesto» al gran santuario de Ptah y cuenta que lo había fundado Min, el primer rey de Egipto según sus informantes. Por extensión, el equivalente romano sería Vulcano, el dios de los herreros. La comparación funciona por el oficio, aunque Ptah tiene algo que ni Hefesto ni Vulcano tuvieron: el papel de creador de todo lo que existe.

El legado de Ptah

La idea de un dios que crea con la palabra ha llamado mucho la atención a los investigadores modernos, que la han comparado con otras tradiciones del Mediterráneo oriental. Sea cual sea la relación entre ellas, la Piedra de Shabaka demuestra que los egipcios pensaron la creación no solo como un acto físico, sino también como un acto de pensamiento y lenguaje.

Un mundo creado con la palabra necesitaba además reglas para seguir funcionando, y los egipcios pusieron nombre a esas reglas: Maat, la diosa de la verdad y el orden, el equilibrio que dioses y reyes debían sostener cada día. Para recorrer el resto de las divinidades, visita nuestra guía de dioses egipcios y sus leyendas.

Fuentes

  • Teología menfita, Piedra de Shabaka (Museo Británico EA 498), trad. M. Lichtheim, Ancient Egyptian Literature I
  • Heródoto, Historia, II, 99
  • Museo Británico, ficha de la estela EA 498
  • Wikipedia (en): Ptah; Shabaka Stone; High Priest of Ptah; Tatenen; Sokar
  • Attalus.org: The Shabaka Stone, 'Memphite Theology'

Preguntas frecuentes

¿Cómo creó Ptah el mundo?

Según la Teología menfita, Ptah concibió cada cosa en su corazón y la hizo existir al nombrarla con su lengua. Es una creación por el pensamiento y la palabra.

¿Qué es la Piedra de Shabaka?

Una losa de piedra negra del Museo Británico que el faraón Shabaka mandó grabar hacia el 710 a. C. para salvar un texto antiguo deteriorado. Contiene la Teología menfita.

¿Por qué Ptah tiene la piel verde?

El verde se asociaba en Egipto a la vegetación y la regeneración. Es uno de los rasgos fijos de su iconografía, junto al cuerpo momiforme y el casquete azul.

¿Quién es la esposa de Ptah?

Sekhmet, la diosa leona. Con su hijo Nefertum formaban la tríada divina de Menfis.

¿Qué tiene que ver Ptah con la palabra Egipto?

Su templo en Menfis se llamaba Hut-ka-Ptah. A través del griego Aigyptos, ese nombre dio origen a la palabra Egipto.

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