Juno, la diosa romana reina de los dioses: mitos, títulos y culto
Juno es la diosa romana reina de los dioses, esposa y hermana de Júpiter y protectora de las mujeres, el matrimonio y el parto. Formaba con Júpiter y Minerva la tríada capitolina, era venerada como guardiana del Estado romano bajo títulos como Juno Regina o Juno Moneta y los griegos la identificaban con Hera.
¿Quién es Juno en la mitología romana?
Juno ocupaba el lugar más alto entre las diosas de Roma. Según la genealogía que los romanos adaptaron de los griegos, era hija de Saturno y de Ops y hermana de Júpiter, Neptuno, Plutón, Ceres y Vesta. Como esposa de Júpiter, el rey de los dioses romanos, compartía con él la soberanía sobre el cielo y sobre la ciudad.
Sin embargo, Juno no es una simple copia de la Hera griega. Era una divinidad itálica muy antigua, venerada en muchas ciudades del Lacio y de Etruria antes de que Roma dominara la península. Su culto reunía funciones que hoy parecen muy distintas: acompañaba a la mujer en el matrimonio y en el parto, velaba por la juventud y la fertilidad, y al mismo tiempo protegía a Roma en la guerra.
El significado del nombre de Juno
La etimología más aceptada relaciona Iuno con la raíz de iuvenis, «joven», y con la idea de fuerza vital y juventud. Esta explicación, defendida entre otros por el historiador de la religión Georg Wissowa, encaja con uno de sus papeles más antiguos: garantizar la vitalidad y la fecundidad de las mujeres. De hecho, en la religión romana cada mujer tenía su propia iuno, un espíritu protector equivalente al genius de los hombres.
Los hijos y la familia de Juno
La tradición romana, muy influida por la griega, atribuye a Juno y Júpiter varios hijos:
- Marte, dios de la guerra y padre mítico de Rómulo y Remo.
- Vulcano, dios del fuego y de la forja.
- Juventas, diosa de la juventud, equivalente a la griega Hebe.
- En algunas fuentes, Bellona, diosa de la guerra, y Lucina, que en realidad suele ser un título de la propia Juno.
Ovidio cuenta en los Fastos (libro V) una versión muy romana del nacimiento de Marte, el dios de la guerra: dolida porque Júpiter había hecho nacer a Minerva de su cabeza sin ella, Juno pidió ayuda a la diosa Flora, que le dio una flor mágica con la que concibió a Marte sin intervención de su esposo. En la línea de ese mismo tipo de relatos, a Vulcano, el dios herrero se le presenta a menudo como hijo de Juno.
Los títulos de Juno: Regina, Moneta, Lucina y otros
Los romanos no veneraban a una sola Juno, sino a la diosa bajo distintos epítetos, cada uno con sus templos, fiestas y funciones. Conocerlos es la mejor forma de entender su papel.
Juno Regina, la reina
Como Juno Regina era la soberana del cielo y protectora de Roma. Según Livio (libro V), en el año 396 a. C., durante el asedio de la ciudad etrusca de Veyes, el general Marco Furio Camilo realizó una evocatio: invitó a la Juno protectora de Veyes a abandonar a sus enemigos y trasladarse a Roma. Tras la victoria, se le dedicó un templo en el Aventino.
Juno Moneta y el origen de la palabra moneda
El título de Moneta suele explicarse por el verbo latino monere, «advertir»: Juno era la que avisa. La historia más famosa, narrada por Livio y Plutarco, cuenta que cuando los galos intentaron asaltar de noche el Capitolio, hacia el 390 a. C., los gansos sagrados de Juno graznaron y despertaron a Marco Manlio, que rechazó el ataque.
El templo de Juno Moneta, en la ciudadela o Arx del Capitolio, se consagró a mediados del siglo IV a. C. (Livio lo sitúa en el 344 a. C.). Junto a él funcionó la ceca donde se acuñaba la moneda romana, y de ahí viene que moneta acabara significando «moneda». Nuestra palabra «moneda» y el inglés money proceden, por tanto, de un título de Juno.
Juno Lucina, diosa del parto
Como Lucina, «la que trae a la luz», Juno asistía a las mujeres en el parto. Tenía un templo en el Esquilino y era invocada por las parturientas. Otros títulos completan el cuadro: Pronuba, protectora de la boda; Sospita, «la salvadora», venerada en Lanuvio y representada con piel de cabra, lanza y escudo; o Curitis, la que porta la lanza.
La tríada capitolina: Júpiter, Juno y Minerva
El centro religioso de Roma era el gran templo de la colina Capitolina dedicado a tres divinidades: Júpiter Óptimo Máximo, Juno Regina y Minerva, diosa de la sabiduría. Es lo que se conoce como tríada capitolina. La tradición atribuye su fundación a los reyes etruscos de Roma, y el templo tenía tres cámaras, una para cada divinidad, con Juno a un lado de Júpiter.
Esta tríada se reprodujo en los capitolios de muchas ciudades del Imperio, también en Hispania. Presidir la vida religiosa de Roma junto a Júpiter convertía a Juno en algo más que la diosa del hogar: era una garante del poder romano.
Las fiestas de Juno y el mes de junio
El calendario romano reservaba a Juno un lugar fijo: las calendas, el primer día de cada mes, le estaban consagradas. Entre sus fiestas destacan:
- Matronalia (1 de marzo): la fiesta de las mujeres casadas, que acudían al templo de Juno Lucina y recibían regalos de sus maridos.
- Nonas Caprotinas (nonas de julio): una celebración de mujeres, incluidas las esclavas, dedicada a Juno Caprotina.
¿El mes de junio se llama así por Juno?
La explicación más extendida es que sí: Iunius sería el mes de Juno. Pero los propios romanos no estaban seguros. Ovidio abre el libro VI de los Fastos con una escena en la que tres diosas reclaman el nombre del mes: Juno, que lo considera suyo; Juventas, que lo relaciona con los iuniores (los jóvenes); y la Concordia, que lo explica por la unión (iungere) de romanos y sabinos. El poeta no se atreve a decidir. Hoy se sigue considerando a Juno el origen más probable, pero conviene saber que la cuestión ya se discutía en la Antigüedad.
Juno en la Eneida: la gran enemiga de Eneas
En la literatura, el papel más memorable de Juno está en la Eneida de Virgilio. Allí es la diosa hostil que persigue a los troyanos supervivientes y trata de impedir que Eneas funde el linaje de Roma. Virgilio explica sus motivos al principio del poema: el juicio de Paris, en el que el príncipe troyano le negó el premio de la belleza en favor de Venus, y su amor por Cartago, la ciudad que los hados condenaban a ser destruida por los descendientes de los troyanos.
Tras enumerar esas causas, el poeta se pregunta:
«Tantaene animis caelestibus irae?» («¿Tanta ira cabe en los ánimos celestes?»). Virgilio, Eneida, I, 11
Juno desata la tempestad que dispersa la flota troyana, favorece los amores de Eneas y Dido para retenerlo en Cartago y, ya en Italia, envía a la furia Alecto para provocar la guerra con los latinos. Frente a ella está Venus, madre de Eneas. Al final del poema (libro XII), Juno cede ante Júpiter con una condición: que los latinos conserven su nombre y su lengua y que los troyanos se fundan con ellos.
Juno y Hera: diferencias y semejanzas
Los romanos identificaron a Juno con Hera, la reina de los dioses griegos, y le atribuyeron sus mitos: los celos ante las infidelidades de su esposo, la persecución de Hércules o de las amantes de Júpiter, y el pavo real como ave sagrada. En el mundo etrusco su equivalente era Uni.
En el arte romano, Juno aparece como una matrona majestuosa, vestida con túnica larga y manto, a menudo con diadema y cetro, los atributos de la reina del cielo. Como Juno Sospita, en cambio, se la muestra armada, con la piel de cabra sobre la cabeza, la lanza y el escudo, una imagen guerrera muy alejada de la Hera griega. Esta variedad de representaciones refleja bien la cantidad de funciones que los romanos concentraban en una sola diosa.
Las diferencias, sin embargo, son notables. Hera aparece en los poemas homéricos sobre todo como esposa celosa y enemiga de Troya, pero no tenía el papel político que Juno desempeñaba en Roma. La Juno romana era protectora del Estado, advertía de los peligros, vigilaba la ceca y acompañaba a los ejércitos. Esa dimensión cívica es la gran aportación romana a la figura.
Juno compartía familia y funciones con otra diosa esencial de la vida doméstica romana: su hermana Vesta, guardiana del fuego sagrado que no podía apagarse nunca. Si te interesa ver cómo protegían los romanos el hogar y la ciudad, sigue con Vesta y las vestales.
Fuentes
- Virgilio, Eneida, I, 1-33 y XII
- Ovidio, Fastos, libros V (nacimiento de Marte) y VI (origen del nombre de junio)
- Tito Livio, Ab Urbe Condita, V (evocatio de Juno Regina y gansos del Capitolio) y VII (templo de Juno Moneta)
- Plutarco, Vida de Camilo
- Encyclopaedia Britannica, «Juno, Roman goddess»
Preguntas frecuentes
¿De qué es diosa Juno?
Del matrimonio, las mujeres y el parto, y también de la protección del Estado romano. Como reina de los dioses compartía con Júpiter la soberanía sobre el cielo y sobre Roma.
¿Por qué los gansos eran sagrados para Juno?
Porque, según Livio y Plutarco, los gansos del templo de Juno en el Capitolio graznaron durante un ataque nocturno de los galos hacia el 390 a. C. y despertaron a Marco Manlio, que salvó la ciudadela.
¿Qué significa Juno Moneta?
Moneta se interpreta como «la que advierte», del latín monere. Junto a su templo del Capitolio se acuñaba la moneda romana, y de ese título derivan las palabras moneda y money.
¿Por qué Juno odiaba a Eneas?
Según Virgilio, por el juicio de Paris, en el que el troyano prefirió a Venus, y porque protegía a Cartago, ciudad que los descendientes de los troyanos estaban destinados a destruir.
¿Qué diferencia hay entre Juno y Hera?
Los romanos las identificaron y compartieron mitos, pero Juno tenía un papel político y cívico que Hera no tenía: protegía a Roma, advertía de peligros y presidía el Capitolio junto a Júpiter y Minerva.
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