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Mitología japonesa

Amaterasu, la diosa del sol de Japón: mito, cueva y santuario de Ise

Amaterasu, la diosa del sol de Japón: mito, cueva y santuario de Ise

Amaterasu es la diosa del sol de la mitología japonesa y la divinidad más importante del sintoísmo. Su nombre completo, Amaterasu Ōmikami, significa «gran diosa augusta que ilumina el cielo». Según el Kojiki nació del ojo izquierdo del dios Izanagi, gobierna la Alta Llanura del Cielo y es la antepasada mítica de la familia imperial japonesa. Su mito más famoso cuenta cómo se encerró en la cueva Ama-no-Iwato y dejó el mundo a oscuras.

¿Quién es Amaterasu, la diosa del sol de Japón?

En el sintoísmo los dioses se llaman kami, y hay tantos que la tradición habla de «ochocientas miríadas». Entre todos ellos, Amaterasu ocupa el lugar más alto: es la luz que hace posible la vida, la soberana del cielo y el origen de la dinastía que, según el relato tradicional, gobierna Japón desde su primer emperador. Por eso su figura es a la vez religiosa y política.

Su nombre se forma a partir del verbo amateru, «brillar en el cielo», con un sufijo honorífico, y el título Ōmikami, «gran dios o diosa augusta». Es una de las pocas grandes divinidades solares femeninas del mundo, algo que la diferencia de dioses del sol como Ra en Egipto o Apolo en Grecia.

Las fuentes del mito de Amaterasu: Kojiki y Nihon Shoki

Casi todo lo que sabemos de Amaterasu procede de dos obras del siglo VIII, redactadas por encargo de la corte imperial:

  • Kojiki («Crónica de hechos antiguos», 712): un relato continuo desde la creación del mundo hasta los primeros emperadores.
  • Nihon Shoki («Crónicas de Japón», 720): más extensa y con un estilo de crónica oficial, recoge a menudo varias versiones del mismo episodio con la fórmula «en un escrito se dice…».

Las dos obras coinciden en lo esencial, pero no en todos los detalles, y conviene tenerlo en cuenta al leer cualquier versión del mito. Si quieres profundizar en estos textos, tienes una selección comentada en libros de mitología japonesa.

El nacimiento de Amaterasu y sus hermanos Tsukuyomi y Susanoo

El nacimiento de Amaterasu es la continuación directa del mito de Izanagi e Izanami, la pareja creadora de Japón. Tras volver del Yomi, la tierra de los muertos, Izanagi se purificó en un río de Himuka, en Kiushu. Según el Kojiki, de cada gesto de ese baño surgieron dioses, y los tres últimos fueron los más importantes:

  1. Amaterasu, nacida al lavarse el ojo izquierdo.
  2. Tsukuyomi, dios de la luna, nacido del ojo derecho.
  3. Susanoo, dios de la tempestad y del mar, nacido de la nariz.

Izanagi, feliz con estos «tres hijos preciosos», entregó a Amaterasu la Alta Llanura del Cielo (Takamagahara), a Tsukuyomi el reino de la noche y a Susanoo el mar. El Nihon Shoki, en cambio, ofrece otras versiones: en su texto principal la diosa del sol es hija de Izanagi e Izanami juntos, y en una variante nace cuando Izanagi sostiene un espejo de bronce.

Por qué el sol y la luna nunca están juntos

El Nihon Shoki cuenta que Tsukuyomi visitó a la diosa de la comida, Ukemochi, y la mató al ver que producía los alimentos expulsándolos de su propio cuerpo. Amaterasu se enfadó tanto que se negó a volver a verlo, y desde entonces el día y la noche viven separados. En el Kojiki un episodio parecido lo protagoniza Susanoo con otra diosa del alimento, Ōgetsuhime.

Amaterasu y Susanoo: el conflicto entre los dos hermanos

Susanoo es el hermano problemático. En lugar de ocuparse del mar, lloraba y reclamaba ir a ver a su madre muerta, y fue expulsado por Izanagi. Antes de marcharse subió al cielo para despedirse de Amaterasu, que sospechó que venía a arrebatarle su reino y lo recibió armada.

Para demostrar su inocencia, los dos hermanos celebraron un juramento, el ukehi. Amaterasu masticó la espada de Susanoo y de ella nacieron tres diosas; Susanoo masticó las joyas de Amaterasu y de ellas nacieron cinco dioses varones, que la diosa reclamó como hijos suyos. Uno de ellos, Ame-no-Oshihomimi, será el padre de Ninigi, el antepasado de los emperadores. Susanoo se declaró vencedor y, crecido, empezó a causar destrozos:

  • destruyó las divisiones de los arrozales de su hermana y cegó sus acequias;
  • ensució el palacio donde se celebraba la fiesta de la primera cosecha;
  • arrojó un caballo celeste desollado por el techo de la sala de tejido sagrada, y una de las tejedoras murió del susto.

El mito de Amaterasu en la cueva Ama-no-Iwato

Este último ultraje fue demasiado. Amaterasu se refugió en una cueva del cielo, la Ama-no-Iwato («cueva de roca celeste»), y cerró la entrada. El Kojiki describe así las consecuencias:

La diosa augusta que ilumina el cielo, aterrada ante aquella visión, cerró tras de sí la puerta de la morada de roca celeste, la aseguró y se retiró. Entonces toda la Alta Llanura del Cielo quedó en tinieblas y toda la Tierra Central de los Juncales se oscureció. (Kojiki, sección 16, según la traducción de B. H. Chamberlain)

Sin sol, se impuso una noche eterna y las desgracias se multiplicaron. Los dioses se reunieron junto al río del cielo y el sabio Omoikane ideó un plan. Hicieron cantar a los gallos, forjaron un espejo, el Yata-no-Kagami, y un collar de joyas curvas (magatama), y colgaron ambos en un árbol sagrado de sakaki frente a la cueva.

Entonces la diosa Ame-no-Uzume se subió a una cuba volcada y bailó frenéticamente, golpeando la madera con los pies y desnudándose hasta que las ochocientas miríadas de dioses estallaron en carcajadas. Intrigada, Amaterasu entreabrió la puerta y preguntó cómo podían reír estando el mundo a oscuras. Uzume respondió que celebraban la llegada de una diosa aún más ilustre que ella. Le acercaron el espejo, Amaterasu vio su propio reflejo y, desconcertada, se asomó un poco más. En ese momento el dios de la fuerza, Ame-no-Tajikarao, que esperaba escondido, la tomó de la mano y la sacó. Tendieron una cuerda sagrada ante la entrada para que no pudiera volver a encerrarse, y la luz regresó al mundo. Susanoo fue castigado y expulsado del cielo.

Qué significa el mito de la cueva

El relato se ha leído de varias formas: como un mito de eclipse o del solsticio de invierno, en el que el sol se debilita y vuelve; como la explicación de rituales sintoístas reales, porque la danza de Uzume se considera el origen mítico de la danza sagrada kagura; y como una lección sobre la pureza, ya que las faltas de Susanoo coinciden con ofensas que el sintoísmo considera contaminantes. Recuerda al mito griego de Deméter, cuya retirada deja la tierra estéril hasta que los dioses logran que vuelva.

Amaterasu, la espada Kusanagi y el origen de la familia imperial

Ya en la tierra, Susanoo se redimió matando a la serpiente de ocho cabezas Yamata-no-Orochi. En la cola del monstruo encontró una espada, la Kusanagi, y se la ofreció a su hermana como regalo de reconciliación.

Más adelante Amaterasu envió a su nieto Ninigi a gobernar la tierra y le entregó tres objetos: el espejo Yata-no-Kagami, la joya Yasakani-no-Magatama y la espada Kusanagi. Son los tres tesoros sagrados, las insignias imperiales de Japón. El bisnieto de Ninigi, Jimmu, es según la tradición el primer emperador. Así, el relato vincula el poder de los emperadores directamente con la diosa del sol, una idea que tuvo enorme peso político hasta mediados del siglo XX.

El santuario de Ise, la casa de Amaterasu

El principal lugar de culto de Amaterasu es el santuario de Ise (Ise Jingū), en la prefectura de Mie. Su santuario interior, el Naikū o Kōtai Jingū, está dedicado a ella y guarda, según la tradición, el espejo sagrado. El Nihon Shoki cuenta que la princesa Yamatohime recorrió durante años varias provincias buscando un lugar digno para la diosa, hasta que se estableció en Ise.

Ise conserva una costumbre única: cada veinte años los edificios principales se reconstruyen desde cero junto a los anteriores y se trasladan a ellos los objetos sagrados. Es el Shikinen Sengū. Los edificios actuales son de 2013, la reconstrucción número 62, y la siguiente está prevista para 2033. Entre los siglos VII y XIV una princesa imperial, la saiō, servía como sacerdotisa principal del santuario.

La diosa del sol sigue muy presente en Japón. En Takachiho, en la prefectura de Miyazaki, el santuario Amano Iwato venera una cueva identificada con la del mito, y el ciclo de la cueva se representa en danzas kagura. Fuera de Japón, muchos la conocen por el videojuego Ōkami (Capcom, 2006), en el que Amaterasu adopta la forma de una loba blanca, y por su aparición en series de anime, manga y juegos de rol que toman prestado el panteón sintoísta.

La historia de Amaterasu no se entiende sin la de sus padres: todo empieza con Izanagi e Izanami y la lanza que removió el océano primordial. Y si te interesa ver el panteón al completo, con sus kami, yokai y leyendas, empieza por nuestra guía de mitología japonesa: dioses, espíritus y leyendas. Otras culturas imaginaron el sol perseguido y en peligro, como el lobo Sköll de la mitología nórdica.

Fuentes

  • Kojiki, sección 16 y relatos de la era de los dioses (trad. B. H. Chamberlain, 1882)
  • Nihon Shoki, libro I (era de los dioses) y reinado de Suinin
  • Wikipedia (en), «Amaterasu», «Tsukuyomi-no-Mikoto» e «Ise Grand Shrine»

Preguntas frecuentes

¿De qué es diosa Amaterasu?

Amaterasu es la diosa del sol en el sintoísmo y gobierna la Alta Llanura del Cielo. Es la kami más venerada de Japón.

¿Por qué Amaterasu se escondió en una cueva?

Por los ultrajes de su hermano Susanoo, que destrozó sus arrozales y lanzó un caballo desollado a su sala de tejido. Al encerrarse en la cueva Ama-no-Iwato, el mundo quedó a oscuras.

¿Cómo lograron sacar a Amaterasu de la cueva?

Los dioses colgaron un espejo y joyas ante la cueva, Ame-no-Uzume bailó hasta hacerlos reír y, cuando Amaterasu se asomó por curiosidad, el dios Tajikarao la sacó de la mano.

¿Qué relación tiene Amaterasu con el emperador de Japón?

Según el Kojiki y el Nihon Shoki, su nieto Ninigi bajó a la tierra con los tres tesoros sagrados y su bisnieto Jimmu fue el primer emperador, por lo que la familia imperial se considera descendiente de ella.

¿Quiénes son los hermanos de Amaterasu?

Tsukuyomi, dios de la luna, y Susanoo, dios de la tempestad y del mar. Los tres nacieron de Izanagi durante su purificación tras volver del Yomi.

¿Dónde se venera a Amaterasu?

En el santuario de Ise, en la prefectura de Mie, cuyo santuario interior se dedica a ella y se reconstruye cada veinte años.

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