Cincinato: el romano que dejó el arado para salvar Roma
Cincinato dejó el arado para salvar Roma como dictador y, cumplida la misión, renunció al poder y regresó al campo: el modelo de virtud cívica.
Los héroes romanos no suelen matar monstruos: defienden un puente, sacrifican su mano o renuncian al poder para volver a su granja. Encarnaban las virtudes que Roma quería transmitir a sus ciudadanos.
En esta sección reunimos a los personajes de la leyenda y de la historia temprana de Roma, de Eneas y Rómulo a Cincinato o Escipión, y explicamos qué hay de mito y qué de historia en cada uno.
Cincinato dejó el arado para salvar Roma como dictador y, cumplida la misión, renunció al poder y regresó al campo: el modelo de virtud cívica.
Mucio Escévola, el joven romano que quemó su propia mano en las brasas ante el rey Porsena para demostrar el valor de Roma y forzar la paz.
Marco Curcio, el joven romano que se lanzó a caballo a la grieta abierta en el Foro para cerrarla con su sacrificio, según la leyenda fundacional.
Camila, la princesa guerrera criada en los bosques que lideró un ejército junto a Turno contra Eneas y los troyanos: su leyenda de valentía y lealtad.
Lucio Junio Bruto, el noble romano que expulsó al último rey, Tarquinio el Soberbio, y fundó la República: su leyenda y su papel como primer cónsul.
Escipión el Africano, el general romano que derrotó a Aníbal en la batalla de Zama y puso fin a la segunda guerra púnica: su estrategia y su legado.
Horacio Cocles, el guerrero romano que resistió solo en el puente Sublicio para frenar al ejército etrusco mientras sus compañeros lo destruían tras él.
Eneas, el héroe troyano que escapó de Troya en llamas y viajó hasta Italia según la Eneida de Virgilio: el mito fundacional del linaje que dio origen a Roma.
Rómulo y Remo, los gemelos amamantados por una loba que fundaron Roma en el año 753 a.C.: su origen, su rivalidad y la leyenda del nacimiento de la ciudad.
Virginia, la joven romana cuya muerte a manos de su propio padre para librarla de la tiranía de Apio Claudio provocó la caída de los decénviros, con vídeo.
Los relatos heroicos romanos funcionaban como exempla: modelos de conducta que ilustraban virtudes como la virtus (valor), la pietas (deber hacia los dioses, la patria y la familia) o la fides (lealtad). Por eso muchos se sitúan en la historia de la ciudad y no en un tiempo mítico.
La Eneida de Virgilio narra la llegada de los troyanos a Italia, y la obra de Tito Livio recoge las leyendas de la monarquía y la República temprana. Hay que leer ambas como relatos construidos siglos después de los hechos que cuentan.
Con Escipión el Africano, vencedor de Aníbal en Zama (202 a.C.), pasamos a un personaje plenamente histórico, aunque rodeado ya en la Antigüedad de anécdotas legendarias. Su figura muestra cómo Roma seguía convirtiendo a sus grandes hombres en modelos casi míticos.
Eneas, el troyano cuyo viaje a Italia narra la Eneida de Virgilio y a quien los romanos consideraban antepasado de su pueblo.
Depende del personaje. Eneas y Rómulo son legendarios; figuras como Horacio Cocles o Mucio Escévola mezclan tradición e historia, y Escipión el Africano es plenamente histórico.
Porque, según Tito Livio, aceptó la dictadura para salvar a Roma de una amenaza militar y renunció al poder en cuanto cumplió su misión para volver a su granja.
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