La Quimera romana: el monstruo griego que adoptó Roma
La Quimera, el monstruo con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente que los romanos heredaron de Grecia: su origen y la hazaña de Belerofonte.
Las criaturas mitológicas romanas proceden en su mayoría de la mitología griega, pero Roma añadió seres propios de sus bosques, como los faunos, y recogió en sus obras de historia natural animales fabulosos como el basilisco o el unicornio.
En esta sección explicamos el origen de cada criatura y cómo aparece en los textos y el arte de la Roma antigua.
La Quimera, el monstruo con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente que los romanos heredaron de Grecia: su origen y la hazaña de Belerofonte.
La esfinge en la mitología romana, la criatura alada con cuerpo de león y rostro humano heredada de Egipto y Grecia: su simbolismo como guardiana de secretos.
Faunos y sátiros, los espíritus romanos del bosque nacidos del dios itálico Fauno y luego asimilados a los sátiros griegos y a Pan: su mito y simbolismo.
Los grifos de la mitología romana, criaturas mitad león mitad águila usadas como motivo protector en el arte funerario: su origen y su simbolismo.
El basilisco romano, el rey de las serpientes descrito por Plinio el Viejo, cuya mirada y aliento podían matar: su origen, sus poderes y su leyenda.
Los dragones en la mitología romana, usados como estandarte militar (el draco) y símbolo de poder y misterio heredado de Grecia y Oriente, con vídeo.
Los unicornios en los mitos y leyendas de la antigua Roma, descritos como animales reales por autores como Plinio el Viejo: su origen y su leyenda.
Los romanos heredaron de Grecia casi todo su repertorio de monstruos, que conocían a través de la literatura, la escultura y la cerámica. Poetas como Virgilio y Ovidio los incorporaron a sus obras en latín, y así pasaron a la cultura europea con nombres latinos: el Cerbero griego es el Cancerbero de la tradición latina.
Fauno era un antiguo dios itálico de los campos y los bosques. Con el tiempo se multiplicó en los faunos, que acabaron identificados con los sátiros griegos y con el dios Pan.
Autores como Plinio el Viejo, en su Historia natural (siglo I d.C.), describieron como reales animales que hoy consideramos legendarios. Es el caso del basilisco, la serpiente cuya mirada mataba, o de los unicornios. Estas descripciones, repetidas durante siglos, alimentaron después los bestiarios medievales y buena parte de la iconografía europea. Los dragones tenían además un uso militar: el draco fue un estandarte de algunas unidades del ejército romano tardío.
La mayoría de estas criaturas llegaron a la Edad Media por vía latina, y por eso sus nombres en español proceden casi siempre del latín.
Faunos, arpías, grifos, esfinges, la Quimera y el Cancerbero, además de animales fabulosos como el basilisco y el unicornio descritos por autores romanos.
El fauno procede de un dios itálico de los campos, Fauno; el sátiro es un ser griego del cortejo de Dioniso. Los romanos acabaron identificándolos y hoy se representan de forma muy parecida.
Una de las descripciones antiguas más influyentes es la de Plinio el Viejo en su Historia natural, que lo presenta como una serpiente capaz de matar con su mirada y su aliento.
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